Growbro plantea el enriquecimiento con CO2 en su versión más directa: una botella de 1,8 kg de CO2 puro en cilindro desechable y reciclable, y el regulador que la acompaña, con electroválvula, interruptor automático y montaje sin herramientas.
Frente a un generador de propano, que produce CO2 quemando gas y aporta calor y humedad a la sala, la botella libera CO2 ya puro y no altera el resto del clima. Es un montaje sencillo de poner en marcha en un armario o una sala pequeña, y el regulador se puede gobernar desde un controlador de CO2 para que solo inyecte cuando la concentración baja de la consigna.