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Los sistemas de CO2 permiten enriquecer el aire de tu sala o armario para que las plantas aprovechen al máximo la luz que reciben. En un espacio cerrado el dióxido de carbono se agota rápido, y cuando baja de los 400 ppm ambientales la fotosíntesis se frena aunque el resto de parámetros sean perfectos.
Por qué el CO2 marca la diferencia en cultivo de interior
El dióxido de carbono es la materia prima que la planta convierte en azúcares gracias a la luz. En interior, con las puertas cerradas y una densidad de plantas alta, ese CO2 se consume en pocos minutos y el crecimiento se estanca. Subir la concentración a la horquilla de 1.000–1.500 ppm solo tiene sentido si el resto del entorno acompaña: iluminación potente, temperaturas en la parte alta del rango de 20 a 28 °C y humedad relativa controlada entre el 40 y el 70 % según fase. Con luz escasa, aportar CO2 no aporta nada.
Qué equipos de enriquecimiento encontrarás en Grow Industry
Cubrimos todos los métodos, del más sencillo al profesional. Para armarios pequeños tienes soluciones pasivas como las pastillas de CO2, que liberan gas al disolverse, o el CO2 Box de CO2 Boost, un generador natural por fermentación que mantiene un aporte constante durante semanas sin electricidad. Si cultivas en sala, el generador de CO2 por quemador de gas en versiones de 4 y 8 quemadores da mucho más caudal, y el kit CO2 Boost es una alternativa intermedia. Para trabajar con bombona necesitarás un regulador de presión con manómetro y, sobre todo, un controlador digital VDL con sonda NDIR, que mide de 0 a 9.999 ppm y abre o cierra la electroválvula según la lectura real.
Cómo elegir tu equipo de CO2: criterios técnicos
- Volumen del espacio: calcula largo x ancho x alto en metros. Un armario de 1,2 x 1,2 x 2 m se cubre con un generador pasivo; a partir de 5 m³ conviene bombona o quemador.
- Control por sonda: sin medición no hay dosificación. Un sensor NDIR es el estándar fiable; los controladores con modo Planta y modo Humano cortan el aporte cuando entras en la sala.
- Coordinación con la extracción: si el extractor funciona en continuo, el CO2 se va por el tubo. Necesitas ciclos de extracción intermitentes o una sala sellada con climatización.
- Seguridad: los quemadores de gas generan calor y humedad y exigen ventilación de emergencia. Nunca permanezcas dentro de una sala enriquecida por encima de 1.500 ppm.
- Consumibles y recambios: valora el coste de las recargas, pads y cargas químicas antes de decidir; un equipo barato con consumible caro sale mal a medio plazo.
Consejos de uso y errores frecuentes
Aporta CO2 solo durante el fotoperiodo de luz: de noche la planta no fotosintetiza y estarías tirando el gas. Coloca el difusor por encima de la copa, ya que el dióxido de carbono pesa más que el aire y desciende de forma natural sobre las hojas, y mantén un ventilador moviendo el aire para que no se formen bolsas. El error más repetido es enriquecer sin subir un poco la temperatura y la intensidad de luz, porque la planta necesita ese extra para procesar el aporte. Otro fallo típico es fiarse de un temporizador en lugar de un controlador con sonda: las concentraciones reales varían con la extracción y la carga de plantas. Ventila siempre la sala antes de entrar a trabajar.
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El CO2 solo rinde si el resto del clima acompaña. En control ambiental tienes la visión completa del equipamiento, y desde ahí puedes bajar a sistemas de ventilación para la renovación de aire, a ventiladores que muevan el aire dentro del armario y a controladores ambientales que gestionen temperatura y humedad de forma automática. Acompaña el ritmo de crecimiento con unos buenos sistemas de riego.