
El plástico reflectante y las láminas aislantes son el complemento más rentable de cualquier armario o sala de cultivo: devuelven hacia las plantas la luz que se perdería en las paredes y estabilizan la temperatura interior. Con una lámina bien colocada aprovechas la potencia que ya has pagado en tu luminaria, evitas zonas oscuras en los laterales y reduces la luz parásita que escapa del espacio.
Qué láminas reflectantes y aislantes encontrarás en Grow Industry
Tienes desde el clásico Mylar hasta paneles térmicos con burbuja de aire. El Easy Grow Mylar Diamante/Blanco Eco es la opción de referencia por su textura diamantada, que difumina el reflejo y evita puntos calientes sobre la copa. El VDL film reflectante y aislante térmico de 1,2 x 60 m viene en rollo largo para forrar salas completas. Si además necesitas frenar el calor o el frío que entra por la pared, el DisSwat Reflectante Térmico AUTOFIX autoadhesivo se coloca sin cinta ni grapas. Para el suelo, el plástico blanco/negro opaco protege la superficie y corta cualquier filtración de luz.
Cómo elegir el material: criterios técnicos
- Índice de reflexión: un Mylar de calidad devuelve alrededor del 95 % de la luz incidente, muy por encima de una pared pintada de blanco corriente. El acabado diamante reparte mejor que el espejo puro.
- Grosor y micras: las láminas finas (25–35 μm) son fáciles de manejar pero se arrugan; a partir de 50 μm y en formatos con burbuja ganas durabilidad y aislamiento térmico real.
- Opacidad: si vas a tapar ventanas o separar salas, necesitas material blanco por dentro y negro por fuera, que no deja pasar ni un rayo.
- Aislamiento: en buhardillas y garajes, una lámina con cámara de aire ayuda a mantener los 20–28 °C de consigna y reduce el trabajo del equipo de clima.
- Sistema de fijación: autoadhesivo, velcro o cinta de aluminio. Piensa en si tendrás que desmontarlo entre cosechas.
Consejos de colocación y errores frecuentes
Coloca la lámina bien tensa: las arrugas concentran el reflejo y crean puntos calientes que queman las hojas más cercanas. Deja unos centímetros de separación con la pared para que circule aire y no se acumule condensación por detrás, sobre todo si trabajas con humedades del 60–70 % en crecimiento. Mide con un luxómetro o un medidor de PPFD en las esquinas antes y después de forrar: verás con datos cuánto ganan las plantas de los bordes, que suelen ser las que menos producen. Y limpia el material entre ciclos, porque el polvo y las salpicaduras de fertilizante bajan la reflectancia muy rápido. Evita el aluminio doméstico de cocina: refleja de forma irregular y concentra calor.
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