Colección: Fungicidas contra Oidio

26 productos

Fungicidas específicos para prevenir y tratar el oídio, hongo que afecta a hojas y cogollos.

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Los fungicidas contra el oídio son la herramienta específica para frenar el hongo que cubre hojas y tallos con ese polvillo blanco tan reconocible. El oídio bloquea la fotosíntesis, debilita la planta y, si llega a floración, arruina la calidad de la cosecha. Aquí reunimos productos preventivos y curativos, de contacto, sistémicos y de origen natural.

Qué tratamientos antioídio encontrarás en Grow Industry

Entre los sistémicos, el Domark Evo de SIPCAM penetra en el tejido y actúa desde dentro, muy útil cuando la infección ya está establecida en crecimiento. Como preventivo clásico, el Azufre WG micronizado de Azumo sigue siendo de lo más eficaz y económico, y se puede aplicar de forma periódica en vegetativo.

Si prefieres soluciones de base natural, el Aptus Fungone, formulado con aceite de clavo, funciona como preventivo y curativo suave, y el Agrobacteria Amanitha combina acción preventiva y de choque. Para intervenciones rápidas y localizadas, el Trabe Fruit Green en aerosol te evita preparar mezcla y llegar tarde a un brote incipiente.

Cómo elegir el tratamiento adecuado: criterios técnicos

  • Momento del ciclo: en vegetativo puedes usar prácticamente todo el catálogo; en floración se limita mucho lo aplicable y conviene recurrir a productos de origen natural y respetar el plazo de seguridad indicado en la etiqueta.
  • Sistémico o de contacto: el sistémico se distribuye por la savia y protege el crecimiento nuevo; el de contacto sólo actúa donde moja, así que exige una pulverización muy completa, también por el envés.
  • Rotación de materias activas: alternar entre azufre, aceites vegetales y activos sistémicos evita que el hongo genere resistencias, un problema real en cultivos con varios ciclos al año.
  • Compatibilidad con azufre: no mezcles azufre con aceites en un intervalo corto ni lo apliques por encima de 30 °C: puedes quemar la hoja.
  • Formato: los concentrados salen a cuenta en salas grandes; los aerosoles y los envases pequeños son cómodos para un armario y evitan sobras caducadas.

Prevención ambiental y errores frecuentes

El hongo prospera con humedad relativa por encima del 65 %, aire estancado y saltos térmicos fuertes entre día y noche. Mantén la HR en el 40-50 % durante la floración, asegura renovación de aire suficiente y mueve el aire entre las plantas con ventiladores, sin apuntar directamente a la copa. Un buen desfoliado en las zonas bajas mejora mucho la circulación y reduce el foco de contagio.

Los fallos más habituales son tratar sólo el haz de la hoja, pulverizar con la luz encendida (se producen quemaduras por efecto lupa) y detener el tratamiento en cuanto desaparecen las manchas visibles. Repite la aplicación según la pauta del fabricante, normalmente cada 7-10 días, y trata también las plantas vecinas aunque parezcan limpias: para cuando ves el polvillo blanco, las esporas llevan días circulando.

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