Colección: Fertilizantes de Liberación Lenta

47 productos

Fertilizantes de liberación lenta que aportan nutrientes de forma gradual y sostenida durante el ciclo.

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Los fertilizantes de liberación lenta aportan nutrientes de forma progresiva durante semanas o meses, en lugar de hacerlo de golpe en cada riego. Se mezclan con el sustrato o se aplican en superficie, y la propia actividad biológica del medio los va poniendo a disposición de la raíz. Simplifican la rutina de abonado y reducen mucho el riesgo de sobrefertilizar.

Abonos sólidos y enmiendas disponibles

El guano de murciélago es el clásico de esta familia por su alto contenido en fósforo: tienes el Guanokalong granulado en pellet, más cómodo de dosificar, y el Plagron Bat Guano en polvo para floración en tierra. Como enmienda de fondo, el humus de lombriz BioBizz Worm Humus y el Top Crop Top Worm mejoran estructura, retención y vida microbiana del sustrato.

Si prefieres una solución completa en una sola aplicación, el Aptus All-In-One Pellet granulado cubre el ciclo entero en tierra y coco. Para preparar el medio antes del trasplante, el BioBizz Pre Mix sólido orgánico enriquece la mezcla desde el principio, y el inoculante Top Crop MicroVita de micorrizas y bacterias es lo que hace que toda esa materia orgánica se mineralice y llegue realmente a la planta.

Cómo elegir un abono de liberación controlada: criterios técnicos

  • Duración del aporte: los granulados y pellets suelen cubrir entre 4 y 8 semanas; los guanos y humus se agotan antes y conviene reponerlos en superficie a media floración.
  • Perfil NPK: el humus de lombriz es equilibrado y suave, apto desde plántula; el guano de murciélago carga fósforo y encaja mejor en floración. No los uses indistintamente.
  • Formato: el polvo se integra mejor al mezclar el sustrato y actúa antes; el pellet libera de forma más lenta y regular, y ensucia menos al aplicarlo en superficie.
  • Vida microbiana: estos productos dependen de bacterias y hongos para descomponerse. Sin microbiología activa el nutriente sigue ahí, pero la planta no lo ve; por eso los inoculantes de micorrizas los complementan tan bien.
  • Volumen de maceta: a mayor volumen, más margen. En macetas pequeñas de menos de 5 litros la dosis se concentra y el riesgo de exceso sube bastante.

Consejos de uso y errores frecuentes

Mezcla bien el producto con el sustrato antes de plantar y riega para activarlo; sin humedad constante no hay descomposición y el abono queda inerte. Riega en tierra entre pH 6,0 y 7,0, que es el rango donde la microbiología trabaja mejor. Si aplicas en superficie, cubre con una capa fina de sustrato o de mantillo para que el material no se seque ni se pierda.

El error más habitual es sumar abonado líquido completo sobre un medio ya cargado de sólidos: la EC se dispara y aparece el clásico bloqueo con puntas quemadas. Empieza con agua sola o con dosis muy reducidas y vigila la conductividad del drenaje. Ten en cuenta también que el efecto no es inmediato: si detectas una carencia aguda, corrígela con un aporte líquido rápido y deja el sólido para el mantenimiento de fondo.

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