Los reguladores de pH para plantas son los correctores con los que ajustas la acidez del agua de riego antes de dar de comer a tu cultivo. Sin ese ajuste, la planta no puede absorber buena parte de los nutrientes aunque estén en el depósito: el pH es lo que decide qué elementos quedan disponibles y cuáles se bloquean en la raíz.
Correctores de acidez disponibles en Grow Industry
Encontrarás las dos direcciones de ajuste y varias químicas distintas. Para bajar en fase vegetativa, el Canna pH- Crecimiento trabaja con ácido nítrico, que además aporta algo de nitrógeno; en floración se usa el Canna pH- Floración, a base de ácido fosfórico. Para subir cuando el agua es demasiado ácida, el Plagron pH+ 25 % corrige con muy poca cantidad. Si cultivas en orgánico y no quieres ácidos minerales, el Top Lemon pH- de Top Crop usa ácido cítrico y respeta la microvida del sustrato. En hidroponía profesional, el Athena Balance incorpora un efecto tampón que evita las derivas del depósito. Y para medir, el test de pH colorimétrico de Neptune Hydroponics es la opción más sencilla si aún no tienes medidor digital.
Cómo ajustar el pH: criterios técnicos
- Rango objetivo: 5,5-6,5 en hidroponía y fibra de coco; 6,0-7,0 en tierra, donde el sustrato tampona por sí solo. Ir variando ligeramente dentro del rango favorece que se absorban todos los elementos.
- Orden correcto: primero el agua, después los fertilizantes y los aditivos, y sólo al final el corrector. Los abonos desplazan el pH por sí mismos, así que medir antes no sirve de nada.
- Ácido mineral u orgánico: el fosfórico y el nítrico son estables y duran en el depósito; el cítrico es más suave pero se degrada en uno o dos días, por lo que exige remedir.
- Concentración del producto: los formatos muy concentrados rinden mucho más, pero requieren dosificar gota a gota y usar guantes y gafas.
- Instrumento de medida: un medidor digital necesita calibrado periódico con soluciones patrón; las gotas colorimétricas no se descalibran, aunque dan menos precisión.
Consejos de uso y errores frecuentes
El error más habitual es corregir a ojo y de golpe. Añade el corrector diluido, remueve bien y espera un par de minutos antes de volver a medir, porque la lectura tarda en estabilizarse y es fácil pasarse y entrar en un ciclo de subir y bajar que sólo añade sales al agua. Otro fallo frecuente es ajustar el depósito y olvidarse: en recirculación el valor se mueve solo a medida que la planta consume, así que conviene comprobarlo a diario.
Vigila el agua de partida. Un agua de red dura, con mucho bicarbonato, resiste el ajuste y luego rebota hacia arriba en pocas horas; si te pasa, mide también la EC de origen y valora usar agua de ósmosis. Guarda los botes bien cerrados, en vertical y lejos de la luz, y no mezcles nunca pH+ y pH- concentrados entre sí. En tierra, antes de corregir agresivamente, recuerda que un drenaje pobre o un exceso de sales explican muchos problemas que se achacan al pH.
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