Colección: MALLAS DE SECADO

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Mallas de secado que permiten curar la cosecha con una correcta circulación de aire.

Filtros

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Las mallas de secado son la forma más limpia y eficiente de secar los cogollos tras la cosecha. Son secadores colgantes de varios pisos con base de red transpirable: reparten el material en capas finas, permiten que el aire circule por arriba y por abajo y evitan que las flores se aplasten unas contra otras mientras pierden humedad.

Qué secadores colgantes encontrarás en Grow Industry

El formato de referencia es la malla de secado apilable, una estructura de aros flexibles con varias bandejas superpuestas y cremallera lateral para acceder a cada piso sin descolgar el conjunto. Se despliega en segundos, se cuelga de una barra o del propio armario y se pliega en un disco plano cuando termina la temporada, así que no ocupa espacio el resto del año. Es la solución habitual cuando quieres secar en un cuarto pequeño o dentro de la propia tienda de cultivo, porque aprovecha la altura en lugar de la superficie: donde solo cabría un tendedero, montas cuatro u ocho niveles.

Cómo elegir tu secador de cogollos: criterios técnicos

  • Número de pisos y diámetro: calcula la superficie total, no el número de bandejas. Cada piso debe quedar cubierto en una sola capa; si amontonas, el interior no seca y aparecen hongos.
  • Malla transpirable: la red de nailon deja pasar el aire por ambas caras. Evita bases macizas o de tela cerrada, que crean bolsas de humedad en el punto de apoyo.
  • Acceso a cada nivel: las cremalleras laterales permiten girar el material a diario sin desmontar nada, algo clave durante los 7-14 días de secado.
  • Compatibilidad con el espacio: mide la altura libre del cuarto o del armario. Una malla desplegada de ocho pisos supera fácilmente el metro y medio.
  • Facilidad de limpieza: las redes se aclaran con agua templada y se secan al aire; hacerlo entre cosechas evita arrastrar restos y esporas de un ciclo al siguiente.

Condiciones de secado y errores frecuentes

El secado correcto se hace despacio: apunta a unos 18-21 °C y 50-60 % de humedad relativa, con renovación de aire suave y constante. Nunca dirijas un ventilador directamente sobre las flores; mueve el aire de la habitación y deja que la corriente pase alrededor de la malla. En oscuridad, además, se preserva mejor el aroma. El error más repetido es acelerar con calor o con un deshumidificador a tope: el exterior se seca en dos días, el interior sigue húmedo y el resultado es un producto que huele a heno y que se rehidrata al guardarlo. El segundo fallo típico es sobrecargar los pisos por prisa o por falta de espacio: sin aire entre piezas aparecen puntos de moho, y un solo foco contamina la bandeja entera. Revisa a diario, gira el material y considera que el punto está cuando el tallo fino se parte en seco pero el más grueso aún cede. A partir de ahí toca el curado en bote hermético, con aperturas diarias los primeros días.

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