
Los depósitos de riego son el punto de partida de cualquier instalación de cultivo indoor: en ellos preparas, mezclas y almacenas la solución nutritiva antes de llevarla a las plantas. Contar con un tanque del tamaño adecuado te permite ajustar el pH y la EC de toda la tanda de una sola vez, regar de forma homogénea y dejar de improvisar con garrafas cada dos días.
Qué depósitos de agua encontrarás en Grow Industry
En esta categoría reunimos formatos para cada tipo de espacio y para cada volumen de cultivo. El Depósito de Agua Flexible Meliflor es plegable y entra por puertas, trampillas o huecos estrechos, algo clave cuando el armario está montado en un trastero o un altillo. Si prefieres rigidez y facilidad de limpieza, el Depósito de Agua Redondo no tiene esquinas muertas y favorece la agitación de los nutrientes, mientras que el Depósito de Agua Cuadrado aprovecha mejor los rincones de la sala. Para armarios con poca altura libre o para recoger drenajes tienes el Depósito Rectangular de 90 L, y cuando el cultivo crece, el Depósito IBC de Palet de 1000 L resuelve el almacenamiento a gran escala sobre palet.
Cómo elegir el tanque de agua: criterios técnicos
- Capacidad real que necesitas: calcula entre 2 y 4 litros de solución por planta y riego en sustrato, y añade un margen del 20 % para no apurar el fondo del depósito, donde se acumulan los posos de sales.
- Forma y acceso al espacio: mide la puerta del armario y la altura libre antes de comprar. Los modelos flexibles y plegables entran donde uno rígido no pasa; los rectangulares aprovechan paredes largas.
- Opacidad y tapa: un depósito translúcido y sin tapar acaba con algas verdes en la pared interior. Busca plástico opaco y tapa: frena la proliferación de algas, reduce la evaporación y evita que caiga sustrato o esporas dentro.
- Elevación y presión: si riegas por gravedad, cada metro de altura aporta aproximadamente 0,1 bar. Una peana o soporte facilita además vaciar el depósito por completo y limpiarlo entre ciclos.
- Material: el polietileno de uso alimentario aguanta sin degradarse los correctores de pH y las soluciones nutritivas concentradas, y no cede sustancias al agua.
Consejos de uso y errores frecuentes
La solución nutritiva no se conserva indefinidamente: prepara sólo la que vayas a gastar en tres o cinco días, porque a partir de ahí el pH deriva y algunos micronutrientes precipitan. Mantén el agua entre 18 y 22 °C, ya que por encima de 24 °C el oxígeno disuelto cae en picado y el riesgo de pythium se dispara, sobre todo en hidroponía. Coloca una piedra difusora con una bomba de aire si el depósito va a estar en recirculación: el movimiento del agua evita que las sales sedimenten y mantiene la mezcla homogénea.
Comprueba el pH después de mezclar los abonos, nunca antes, y déjalo reposar unos minutos antes de la lectura definitiva; el rango de trabajo es 5,5–6,5 en hidroponía y coco, y 6,0–7,0 en tierra. Otro fallo habitual es no limpiar el depósito entre cosechas: los biofilms que se forman en las paredes alteran la EC del siguiente ciclo. Un enjuagado con agua a presión y un vaciado completo bastan en la mayoría de los casos.
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