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¿Cuándo cortar tu marihuana?

¿Cuándo cortar tu marihuana?

La cosecha de marihuana es un momento emocionante, pero no es el final del camino para obtener una hierba de calidad. Después de la cosecha, es necesario dedicar tiempo y esfuerzo para obtener cogollos duros y sabrosos.

Primero, tendrás que realizar el proceso de manicurado, que consiste en retirar las hojas sobrantes para obtener cogollos más limpios y atractivos visualmente. Luego, es necesario secar los cogollos en un lugar fresco y seco para eliminar la humedad restante.

Después de secar los cogollos, viene el proceso de curado, que es esencial para obtener un humo suave y sabroso. Este proceso implica almacenar los cogollos secos en un recipiente hermético durante varias semanas, abriéndolo regularmente para permitir que el aire circule y para liberar la humedad restante.

1. Hojas Amarillas 

Si has notado que las hojas de abanico de tus plantas de marihuana están amarilleando, no te preocupes demasiado. Aunque las hojas amarillas pueden ser una señal de deficiencias nutricionales o problemas de salud, es normal que esto ocurra durante la fase final de la floración. Las hojas de abanico son las hojas grandes y anchas que se desarrollan durante la fase vegetativa y que son responsables de la fotosíntesis. Cuando la planta se acerca a la cosecha, estas hojas pueden comenzar a amarillear y caer. Esto se debe a que la planta está canalizando su energía hacia las flores para poder producir una mayor cantidad de resina

2. Los Tricomas 

Los tricomas son las pequeñas glándulas de forma de seta que producen la resina viscosa en la marihuana. Estas sustancias protegen la planta en la naturaleza, pero para los cultivadores, son el principal motivo para plantar marihuana. Vigilar los tricomas es una manera precisa de detectar si tus flores están alcanzando la plena madurez, ten en cuenta que cuando el tricoma tenga un color ámbar es momento de cosechar 

3. Los cálices engordan 

El cáliz es una parte importante de la flor de cannabis, ya que es la primera que brota del nudo y alberga los órganos reproductores. Su función principal es ofrecer soporte estructural a los cogollos, evitando que sean arrancados por fuertes vientos o atacados por depredadores. A medida que los cogollos maduran, los cálices se hinchan para poder contener las semillas en caso de que la planta sea polinizada. Si quieres estar al tanto del tamaño de tus cogollos, no dudes en observar los cálices con una lupa de forma rutinaria. ¡Así podrás disfrutar de una cosecha exitosa!

4. Los pistilos tienen un color más oscuro

Los pistilos son las antenas de las flores de cannabis Estos pequeños pelillos son los encargados de la fecundación y la producción de semillas. Sin embargo, si lo que buscas son cogollos sin semillas y de alta calidad, lo mejor es evitar la polinización. Pero los pistilos también son útiles para determinar la madurez de las flores. Si los pistilos aún son blancos, la flor es joven. A medida que la flor madura, los pistilos van oscureciéndose y adquiriendo tonalidades naranjas y marrones. De hecho, cuando cerca del 70% de los pistilos haya cambiado de color, se espera que la producción de THC alcance su nivel máximo. ¡Pero ojo! No te confíes demasiado en estas cifras, ya que son aproximaciones y cada planta es única.

4. Tiempo de manicurar tus flores

Hora de ponerse manos a la obra con el manicurado, Es un paso importante para dejar tus cogollos relucientes y libres de hojas de azucar. Pero no te preocupes, ¡no es nada complicado! Solo necesitas una mesa, una bandeja, guantes de látex y tijeras.

Tienes dos opciones para manicurar tus cogollos: antes o después del secado. Si optas por el primero, deberás hacerlo justo después de cosechar, mientras las flores todavía están húmedas. Así te aseguras de eliminar las hojas de azúcar y evitar que el moho se forme durante el secado. Eso sí, ten en cuenta que puede ser un trabajo muy pegajoso, ¡no olvides tus guantes! Y si te queda resina pegada en las tijeras, no la desperdicias, ¡aprovecha para hacer un poco de hachís!

Si prefieres el manicurado después del secado, podrás disfrutar de cogollos más compactos, ¡una delicia para los cultivadores! Pero recuerda, la tarea es la misma: cortar las hojas de azúcar mientras los cogollos siguen unidos a la rama o cortar los cogollos de las ramas y manicurarlos por separado. ¡No te olvides de guardar tus hojas de azúcar para futuros concentrados! ¡Listo! Ya estás preparado para manicurar tus cogollos como un verdadero profesional.

5. Seca tus cogollos

Tiempo de secar esas preciosas flores. El proceso de secado es crucial para garantizar que tu cosecha no se eche a perder y que puedas disfrutar de cogollos sabrosos y fáciles de fumar. Así que asegúrate de tener un espacio adecuado para el secado y de controlar la temperatura y la humedad para conseguir los mejores resultados.

Recuerda que secar el cannabis lentamente es la clave para obtener una buena calidad. ¡No te apresures! La paciencia es esencial en este paso. Asegúrate de controlar la humedad y la temperatura con un higrómetro, y si necesitas ajustarlas, utiliza ventiladores, aire acondicionado, calefactores o humidificadores. ¡Haz lo que sea necesario para mantener tus cogollos felices y saludables!

Durante el proceso de secado, es importante estar atento a tus cogollos. Observa cómo cambian día a día y toca las flores para comprobar su nivel de humedad. Sabrás que están listos cuando intentes doblar las ramas y estas se rompan en lugar de doblarse. ¡Eso es una señal de que es hora de avanzar al siguiente paso y disfrutar del fruto de tu trabajo!

6. Cura tu marihuana para que tenga más suavidad 

curado es muy importante, ya que ayuda a eliminar la humedad restante de los cogollos y, al mismo tiempo, descompone las moléculas que producen un humo áspero y poco agradable. Además, el curado aumenta gradualmente los niveles de THC, lo que se traduce en una cosecha más potente. Para curar tus cogollos, necesitarás tarros de vidrio con cierre hermético. Llena los tarros con tus cogollos hasta aproximadamente el 75% de su capacidad, sin apretarlos. Cierra los tarros y guárdalos en un lugar fresco y oscuro. Durante la primera semana, es importante que abras los tarros varias veces al día durante unos minutos, para permitir que la humedad restante se escape. Durante la segunda y tercera semana, podrás abrir los tarros solo una vez al día, ya que la humedad de los cogollos habrá bajado significativamente. Pasadas tres semanas, tus flores estarán listas para ser fumadas, con un sabor y efecto óptimos. Si eres un cultivador paciente, puedes alargar el proceso de curado hasta ocho semanas para maximizar el sabor y la potencia de tus cogollos. Recuerda que si planeas guardar tus cogollos durante un largo periodo de tiempo, puedes curarlos durante más de seis meses sin dañar el producto. ¡Así que no dudes en curar tus cogollos y disfruta de la mejor experiencia al fumar! 

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